¿No es contraproducente engañar a los empleados con simulaciones?
La sensación inicial puede ser de desconfianza. Por eso el mensaje es fundamental: las simulaciones no son para pillar a nadie — son para que cada persona pueda mejorar en un entorno seguro antes de que lo haga un atacante real. Los empleados que más aprenden son los que hacen clic en la primera simulación.
¿Y el personal de almacén y producción que no usa email?
La formación para este grupo tiene que adaptarse al canal: carteles en zonas de trabajo, sesiones presenciales cortas de 10 minutos en reuniones de equipo, y formación sobre WhatsApp y SMS. Son el grupo con menor concienciación y, cada vez más, un objetivo específico.
¿La dirección también tiene que hacer la formación?
Especialmente la dirección. Son el objetivo principal de los ataques BEC. Y si la dirección no participa, el mensaje que llega al equipo es que no es importante. El CEO haciendo la formación vale más que cualquier comunicación interna.
¿Cómo sé que el programa está funcionando?
La métrica principal es la tasa de clic en simulaciones. También: número de empleados que reportan emails sospechosos (signo de cultura de seguridad activa), y reducción de incidentes de seguridad relacionados con phishing en los tickets de soporte.