LIPSA protegía sus endpoints con un antivirus tradicional que operaba por firmas — inútil ante amenazas modernas y especialmente ante ataques dirigidos al sector industrial. SentinelOne cambió el modelo: detección por comportamiento, respuesta automática y visibilidad total desde una sola consola.
"Un antivirus de firmas no nos protegía de nada que no hubiera visto antes. En un entorno industrial, donde los atacantes van específicamente a por nosotros, eso no es suficiente. SentinelOne detecta comportamientos anómalos antes de que sea tarde."
El sector alimentario e industrial lleva años en el punto de mira de grupos de ransomware. No porque sea el más lucrativo por empresa, sino porque la presión de una planta parada hace que las víctimas paguen más rápido. LIPSA lo sabía y su protección no estaba a la altura del riesgo.
Un antivirus tradicional basado en firmas solo detecta lo que ya conoce. Un ataque de día cero, una variante de ransomware nueva o un movimiento lateral dentro de la red pueden pasar completamente desapercibidos hasta que el daño está hecho.
Desplegamos SentinelOne en todos los endpoints de LIPSA — servidores, estaciones de trabajo y equipos en planta — con una única consola de gestión que da visibilidad total sobre el estado de seguridad de ambas sedes en tiempo real.
"La diferencia entre un antivirus y SentinelOne es la diferencia entre un guardia que solo reconoce las caras de los conocidos y uno que detecta comportamientos sospechosos aunque sea la primera vez que ve a alguien. En ciberseguridad, el segundo modelo es el único que funciona."